Hoy me he quedado muy enfurruñado en casa. Resulta que el canalla me ha abandonado y se ha ido por ahí con el Cano ¡delante de mi propio hocico!.
Luego, cuando volvieron, yo seguía algo enfurruñado pero se me pasó enseguida, en cuanto me enteré de que, en realidad, el Cano iba de castigo. Sí, lo habían llevado a algo parecido a la humana mala de verde pero más grande y con más chismes para castigar perrines, hospital le llaman a eso. Uff, eso me ha tranquilizado un poco, pues he comprobado que no se habían ido de juerga sin mí.
Pero claro, al poco me ha dado penita por el Cano. Pobrecillo, castigado y con varios humanos malos de verde haciéndole cosas malas en lugar de con uno sólo como me hacen a mí.
Por lo que le he podido sacar al canalla y algo que me ha contado el Cano, que aún no se explica demasiado bien (ya le estoy enseñando a usar el teclado canómico pero aún le cuesta), me he enterado de que le han dado tres pinchazos: dos en la patica y otro en la pancita. Parece que el problema era que el Cano nos ha salido muy meón.
Doy fe de su incontinencia. Se mea en cualquier parte y a cualquier hora del día y de la noche. Yo cuando lo veo me aparto y me voy a un lado, porque sé que si lo pillan el canalla o mi linda humana se monta una bien gorda. Bueno, gorda, gorda, lo que se dice gorda, se montó cuando lo hizo en el sofá. Menudo follón. Gritos por aquí, carreras por allá, trapos, fregonas, detergentes, un animalejo raro al que le sale humo por el hocico y que bufa como los gatos y al que llaman vaporeta... Bueno, un tinglado que no veas.
El caso es que, después de varias torturas en el sitio ese, han llegado a la conclusión de que el Cano lo que tiene es, y repito lo que oí, "un problema de etología canina: tiene celos".
Demonio, no sé quién será la etología esa ni qué son los celos, pero por lo visto dan unas ganas de mear que pa qué.
(Autor anomino)
Moraleja: el perro tiene su propia manera de ver las cosas.
Un saludo.